El Proceso — Fundición Orgánica
Donde la biología se convierte en joya
En Liz de la Cruz no imitamos la naturaleza. No la recubrimos con capas industriales ni la reproducimos en moldes. La transformamos directamente en metal precioso — conservando cada nervio, cada textura y cada curva exactamente como la naturaleza los creó. A eso lo llamamos fundición orgánica, y es una técnica que desarrollamos y perfeccionamos en nuestro propio taller en Bogotá.
La fundición orgánica — qué la hace diferente
Existen otros procesos para crear joyería con elementos naturales. El más común es el electroformado, que deposita capas de cobre sobre la superficie de la planta y tiende a engrosar y difuminar los detalles. En Liz de la Cruz trabajamos con fundición orgánica de precisión: el elemento natural real — una orquídea, una rama, una hoja, una semilla — se transforma directamente en metal sólido. El resultado conserva nervaduras, poros y texturas con una fidelidad que el ojo apenas puede creer.
Esta técnica nos permite además componer y fusionar distintos elementos botánicos antes de convertirlos en joya — una rama que se entrelaza con una flor, una hortensia que se apoya sobre una hoja — creando estructuras únicas que solo la mano artesana puede lograr.
Los materiales
Plata ecológica: nuestras piezas en plata son de ley 950 sólida, obtenida mediante recuperación electrolítica de radiografías médicas en desuso. No viene de la minería. Es lujo con conciencia.
Bronce con baño en oro: para nuestras piezas doradas y rosadas utilizamos una aleación de bronce de alta pureza que recibe un baño completo de oro de 24 quilates u oro rosa. Cada pieza se sella con laca cataforética — un escudo transparente invisible que protege el brillo y preserva el detalle del metal de forma duradera.
Lo que llega a tus manos
Cada joya sale de nuestro taller en Bogotá con una tarjeta de cuidados que explica cómo preservar su brillo y proteger la composición botánica para que te acompañe por mucho tiempo. Las joyas se entregan en una caja de cartón Earth Pact, fabricada a partir de residuos de caña de azúcar, sin blanqueadores ni plásticos. Si es un regalo, podemos añadir una dedicatoria escrita a mano.
Ninguna flor es igual a otra. Ninguna joya tampoco.